
Porque las guerras de ayer son las guerras de hoy. La maldad.
La violencia. La traición. El ansia de poder. La injusticia. La pérfida envidia.
La insaciable ambición del ser humano.
La crueldad de la guerra y sus crueles consecuencias. La sed de venganza.
La herencia de la sangre derramada.
¿Qué late dentro de Tito Andrónico que nos resulta tan apasionante?
Tito Andrónico es una de las obras más brillantes (y menos representadas) de William Shakespeare, pues nos conecta con la tragedia primitiva, con el teatro no desvirtuado...

Porque las guerras de ayer son las guerras de hoy. La maldad.
La violencia. La traición. El ansia de poder. La injusticia. La pérfida envidia.
La insaciable ambición del ser humano.
La crueldad de la guerra y sus crueles consecuencias. La sed de venganza.
La herencia de la sangre derramada.
¿Qué late dentro de Tito Andrónico que nos resulta tan apasionante?
Tito Andrónico es una de las obras más brillantes (y menos representadas) de William Shakespeare, pues nos conecta con la tragedia primitiva, con el teatro no desvirtuado. La grandeza de su lenguaje, la belleza de sus formas, la acertada construcción dramática, el acabado de sus caracteres y la crudeza de sus imágenes, componen un majestuoso lienzo teatral en el que el hombre es el único responsable de su trágico destino.
Este texto dramático apela a nuestros instintos más primarios, a nuestros sentimientos más profundos, removiéndolos y rasgándolos desde la crueldad. Y es que, como dijo Antonin Artaud: “El teatro sólo podrá ser nuevamente el mismo, ser un medio de auténtica ilusión, cuando proporcione al espectador verdaderos precipitados de sueños en los que su gusto por el crimen, sus obsesiones eróticas, su salvajismo, sus quimeras, su sentido utópico de la vida y de las cosas, y hasta su canibalismo, desborden en un plano no fingido e ilusorio, sino interior.”
La tiranía de la guerra y su hermana la venganza, las intrigas y traiciones políticas, el maquiavelismo, la ambición y las luchas de poder, dotan al texto de una gran contemporaneidad, pues nos hablan de lo que éramos entonces pero también de lo que somos ahora y, tal vez, de lo que siempre seremos.
El texto está estructurado en cinco actos, cinco bloques de sentido que vertebran una trama clara y sencilla. Además, posee una contundente unidad interna y una incuestionable y necesaria correspondencia entre los múltiples temas que la atraviesan, lo que provoca que la acción avance apoyada de manera magistral en el binomio teatro-historia.
Hemos trabajado con rigurosa honestidad en una versión que parte de una reducción del original. Nuestro esfuerzo ha consistido en realizar una intervención en el texto dramático, alterando levemente su estructura original. Así, desde un trabajo intenso y conciso de traducción, hemos prestado una atención especial a:
- La sustitución de arcaísmos por dificultad en la comprensión, por comicidad o por cambio de significado.
- Reducción de las descripciones.
- Supresión de las partes explicativas y supresión de texto por repetición. - Reducción y reelaboración del dramatis, eliminando o fundiendo personajes. - Traspasar el texto de unos personajes a otros.
El resultado es un texto con toda la fuerza del pensamiento shakespeariano, con toda la magia y el furor de sus palabras y, a su vez, una duración más acorde con nuestro vertiginoso ritmo de vida. La acción se comprime de una manera compacta y uniforme sin que la esencia del texto se resienta en absoluto. Este espíritu dinamizador preside toda la propuesta y en él se encuentra gran parte de la frescura, el ingenio y la originalidad de nuestra versión.
Todos los elementos presentan una coherencia absoluta y las distintas partes están construidas en función del todo para conseguir la integración del público en el espectáculo. Así, la propuesta nace de una perfecta adecuación de forma y contenido que, sin resultar explícita, permite al espectador seguir el hilo argumental.