
El Texto (una historia que merece ser contada)
“El tiempo.
El tiempo y una puerta. Una de ésas que nunca se abren, o mejor, una de ésas que se abren lo quieras o no. Y el recuerdo. Casi no hay luz y sin embargo...
Tierra, fuego, mar y aire. Una vez hubo un lugar, un olor, un recuerdo que lucha contra el olvido, y el tiempo, pesa tanto, siempre... Pero no, no aparten la vista aunque les duela. Nuestro verbo es recordar.
Atrévanse. Miren.”

El Texto (una historia que merece ser contada)
“El tiempo.
El tiempo y una puerta. Una de ésas que nunca se abren, o mejor, una de ésas que se abren lo quieras o no. Y el recuerdo. Casi no hay luz y sin embargo...
Tierra, fuego, mar y aire. Una vez hubo un lugar, un olor, un recuerdo que lucha contra el olvido, y el tiempo, pesa tanto, siempre... Pero no, no aparten la vista aunque les duela. Nuestro verbo es recordar.
Atrévanse. Miren.”
En el año 480 a. C, una terrible amenaza se cierne sobre la Hélade, poniendo en peligro los pilares de nuestra sociedad actual.
Para vengar el daño causado a su padre el Rey Darío y al pueblo persa, el gran JERJES, todopoderoso, soberano y señor de todos los hombres por la gracia del Dios Ahura Mazda, inicia la invasión de Grecia. Ha reunido un ejército que, según el historiador Heródoto, a su paso seca ríos cuando se detiene a beber, tala bosques enteros para construir sus armas y convierte el día en noche cuando lanza sus flechas. Más de 1.700.000 infantes, 80.000 caballeros, 1.207 naves con más de 244.000 hombres a bordo, y los 10.000 inmortales que forman la Guardia Real.
Media, Libia, Egipto, Arabia, Caldea, Fenicia, Babilonia, Palestina, Asiria, Capadocia, Tracia, Cirene, Frigia, India, Armenia, Etiopía, Samos, Quío, Rodas...
Sin demasiado esfuerzo el Dios – hombre ha conquistado todas y cada una de las naciones que su ejército ha cruzado pues, siendo tan aplastante su superioridad, la mayoría se sometieron sin oponer la menor resistencia. Ya es dueño del Norte de Grecia y avanza tranquilo hacia Atenas ya que, por cuestiones políticas y económicas, la Liga Helénica no pone en marcha sus ejércitos. Sin embargo hay algo en su camino que el gran JERJES no ha tenido en cuenta: Esparta, tierra de guerreros.
LEÓNIDAS, Rey de los espartanos, consciente de la inminente amenaza, planea llevar su ejército hacia el Norte. Allí, en el paso de las Termópilas (Puertas Calientes), un estrecho y angosto desfiladero de nueve kilómetros de longitud, la ventaja persa quedará anulada y podrán detener al invasor.
El plan es perfecto pero los codiciosos ÉFOROS, representantes del poder religioso, se sirven del ORÁCULO para impedir que el ejército espartano batalle durante la fiesta santa de la carneia. Los Dioses han hablado y nada debe hacerse contra de su voluntad, es la ley y ni siquiera el Rey puede contradecirla. LEÓNIDAS sabe que no cuenta con su ejército, pero nadie dijo nada de su guardia personal. Así, con los trescientos mejores guerreros de Esparta, se dirige a las Termópilas para enfrentarse al invasor.
La historia, como todos sabemos, cuenta que después de tres días y dos noches de sangrienta batalla, la resistencia espartana cayó por completo. Aunque eran conscientes de la superioridad de ejército invasor, LEÓNIDAS y sus trescientos no abandonaron el paso, defendiendo su posición con tanta fuerza que, antes de morir, cada espartano había dado muerte, al menos, a veinte persas.
Los acontecimientos conmovieron a Esparta y a toda la Hélade. Así, asumiendo su trágico destino con elogiable entereza, la resistencia espartana consiguió que la Liga Helénica reuniera sus tropas y, unos meses más tarde, venciera al ejército persa en la conocida batalla de Salamina.
LA VISIÓN DE FRANK MILLER
Si bien es cierto que son varios los historiadores, pintores, escritores, que recogen esta historia, nunca antes se había encarado desde la frescura del cómic.
F. Miller, el dibujante que lanzó a la fama a Daredevil y a Lobezno, creador de la increíble saga de “crook stories” Sin City y del maravilloso e inclasificable Ronin, plasma su visión de los hechos en 300, la que es, hasta el momento, su mayor realización artística. En este cómic histórico lo real se mezcla con la ficción, dando como resultado una narrativa trepidante que acompaña a un guión sin desperdicio. Así, sirviéndose de sus herramientas, Miller condensa la acción sin que la trama se resienta en absoluto. El resultado es un increíble ejercicio de síntesis para llegar el mismo centro de la historia, utilizando la plasticidad y el vertiginoso ritmo del cómic.
DEL CÓMIC AL TEXTO DRAMÁTICO
Con estos elementos la historia de LEÓNIDAS y sus trescientos guerreros se llena de contemporaneidad, potenciando la cercanía con el público de nuestros días.
Nuestra labor ha sido rastrear en la historia (Heródoto, Diodoro Sículo, Justino, Plutarco, Licurgo, Simónides de Ceos...) para convertir este material en un texto que funde lo narrativo y lo poético con lo dramático, sin perder el dinamismo y la frescura de la creación de Miller, con la intención de llevar al teatro, en un hecho sin precedentes, la historia de LEÓNIDAS y sus trescientos guerreros.
Partiendo de una estructura fragmentada y de la ruptura del continuo espacio – tiempo, a través del flash-back o la simultaneidad de escenas, la acción se libera y se multiplica. El texto se mueve en una clave poética que, adecuando forma y contenido, potencia el carácter épico y genera una estética simbólica que se nutre de la mezcla de códigos escénicos. Desde el juego de significados y significantes o la magia de la convención, esencia del auténtico teatro, el texto se alza para convertirse en un espectáculo que involucre al espectador, de manera rápida y directa, en una intensa experiencia teatral. Así, nos acercamos a LEÓNIDAS y al pueblo espartano, exponiendo los hechos sin tomar partido, dejando que el público saque sus propias conclusiones.
Una original conjunción de elementos para una puesta en escena que propone un espacio y un vestuario contemporáneos que, contrastando con el texto, estableciendo con él un enriquecedor diálogo, nos permite formular nuestras propias preguntas:
¿Qué habría sucedido si LEÓNIDAS no detiene al ejército persa? ¿Qué habría sido de la democracia, qué del arte y la filosofía? ¿Por qué LEÓNIDAS no se retira? ¿Qué pasa por su cabeza ante la certeza de la muerte? ¿Es cierto que detrás de cada hombre puede haber un héroe? 
Para responder a estas preguntas, por la conservación de la memoria histórica y con el deseo inútil pero humano de hacernos reflexionar, nos hacemos eco de esta historia.
Y es que la de LEÓNIDAS y sus trescientos guerreros, es, sin duda, una historia que merece ser contada.